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Basílica - Parroquia
Nuestra Señora de Atocha

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XXIX Domingo de T.O.

15 de Octubre de 2020

 

«¿Es lícito pagar impuesto al César o no?».
Les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis?
Enseñadme la moneda del impuesto».
Él les preguntó:
«De quién son esta imagen y esta inscripción?».
Le respondieron: «Del César».
Entonces les replicó:
«Pues dad al César lo que es del César
y a Dios lo que es de Dios»

 

Salmo responsorial:
Aclamad la gloria y el poder del Señor

 

Entre la hipocresía y la mediocridad

Ni los fariseos ni los herodianos han dado una solución a la dominación romana sobre Israel ni han enfrentado abiertamente el sistema de control imperial, tanto en lo político-social como en lo religioso. Han aprendido a convivir con una tolerancia pasiva que garantizaba los mínimos para expresar el culto. Cuando lo religioso se vive como excusa de un no compromiso con la realidad, se evade la responsabilidad en la transformación de aquellas estructuras que deben garantizar el bien común, la justicia y la paz.

Los fariseos se esconden detrás de un legalismo narcisista. Los herodianos se aprovechan de su influencia política. Para ambos, la persona de Jesús de Nazaret es un problema, ya que sus palabras y sus gestos ponen en evidencia que sus corazones están lejos de Dios, lejos de la Ley y lejos del pueblo que deberían guiar, acompañar y cuidar. La persona de Jesús, la revelación del Padre y su anuncio del Reino, visibilizan la mediocridad y la incoherencia tanto de los fariseos como de los herodianos.

Una respuesta respaldada por la vida

La adulación de los herodianos es una forma de violencia sutil y elegante que revela la dureza de quien tiene que convivir con la propia falta de credibilidad. Jesús no se deja enredar por unos elogios vacíos, aunque expresen una realidad: Él es un Maestro sincero, veraz e inclusivo. En consecuencia, no pierde la libertad de decir aquella verdad que rompe las ataduras de todo aquel corazón que busca el camino de Dios.

Jesús sabe que los fariseos buscan una excusa para poder acusarlo y no tiene miedo de dar una respuesta clara y comprometida. Un fanático respondería desde una ideología sin medir las consecuencias de sus afirmaciones. En cambio, Jesús habla desde su experiencia de Dios y desde su fe, buscando revelar aquella verdad integral que da sentido a la vida, a las opciones y a las acciones. Él no se ajusta al orden establecido, sobre todo cuando se acentúa la desigualdad, la injusticia o la inequidad.

En el corazón del mundo, dar a Dios lo que es de Dios

¿Cómo dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, sin escaparse del mundo huyendo hacia el Cielo? Una lectura limitada del texto presentaría la posibilidad de mantener separados el orden de lo temporal y el orden de lo religioso, las cosas del mundo y las cosas de Dios, las realidades profanas y las realidades sagradas.

El misterio de la Encarnación nos da una clave de lectura: Dios ha entrado en diálogo con el hombre y ha creado un espacio sagrado en el corazón de la historia. A imagen de Jesucristo, los bautizados estamos llamados a crear lazos de fraternidad que rompan los esquemas de «ellos y nosotros». La solidaridad afectiva y efectiva debe llevarnos a reconocer la dignidad de toda persona humana. La presencia en los lugares donde se gesta y se decide el rumbo de la política, la economía, la educación, la cultura y la fe, requiere de nosotros idoneidad y valores evangélicos.

 
Fr. Rubén Omar Lucero Bidondo O.P.
Convento de San José (Buenos Aires)

www.dominicos.org/predicacion

 

Información Escuela Teología Bartolomé de las Casas