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Basílica - Parroquia
Nuestra Señora de Atocha

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XXXIII Domingo TO 2021

12 de Noviembre de 2021

 

En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre

 

SALMO RESPONSORIAL:

PROTÉGEME, DIOS MÍO, QUE ME REFUGIO EN TI

 

Comentario a la palabra

La pesadilla del fin de la humanidad

Cada cierto tiempo suelen surgir voces fundamentalistas pregonando catástrofes de lo más fantasiosas como señal de la proximidad del fin del mundo. Voces que activan con atractivo implacable el morbo todavía presente en amplios sectores de la sociedad. Acostumbran a escarbar en ciertas inquietudes religiosas, ancladas en lo más profundo del ser humano, sobre el cuándo y cómo del final de la historia humana. Inquietudes que suelen irrumpir sobre todo en momentos de graves crisis sociales, cuando se masca cierta tensión colectiva, cuando el virus de la excitación apocalíptica corre el riesgo de extenderse como una pandemia.

 

El escenario cósmico, espejo de un mundo interior

La Biblia no entiende de ciencias naturales ni históricas, no alecciona sobre el movimiento de los astros ni ayuda a leer el horóscopo del destino humano. Ahora bien, el lenguaje bíblico, como en el evangelio de hoy, se reviste de metáforas, de símbolos y de signos para introducirnos en el santuario íntimo de nuestras relaciones personales con el Dios de la alianza. Cuando el hombre sufre las pruebas y tribulaciones de la vida tiene la sensación de que el cielo se le cae encima: que “el sol se oscurece, que la luna se oculta y que las estrellas se desploman”. No sólo el hombre, también el creyente ha de transitar en más de una ocasión por trances oscuros en los que el Reino de Dios sufre violencia y dolores de parto.

 

Un mensaje cargado de esperanza

Mientras el hombre sea hombre seguirá preguntándose sobre su futuro. Pero ¿por qué ha de hacerlo bajo el temor y el miedo a signos catastróficos? No es ése ciertamente el horizonte motivador y esperanzado de Jesús, el horizonte del Dios de la vida. El evangelio nos remite a una lectura confiada de ese combate, personificado en las fuerzas del bien y del mal, que tiene lugar en el seno de todo discípulo de Jesús. Combate en el que el Hijo del hombre ya ha triunfado y que desciende ahora de entre las nubes para tomar posesión de su Reino. Reino al que convoca por medio de sus ángeles a todos los hijos dispersos para compartir plenamente el decisivo comienzo de la nueva humanidad. Sin duda una llamada a la esperanza para tiempos difíciles, sembrados de pruebas a superar, pero confiados siempre en el Dios de la promesa: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Una esperanza para el aquí y ahora de la presentegeneración como la que ya germina en los brotes tiernos de la higuera.

 

Fray Juan Huarte Osácar
Convento de San Esteban (Salamanca)

www.dominicos.org/predicacion

 

 

Reseña litúrgica

Ahora que nos acercamos al final del año litúrgico, es interesante que vayamos hablando del Año litúrgico. Consta de varias partes diferenciadas y que tienen un carácter más señalado. Comienza con el Adviento, seguido de la Navidad. Luego vienen unos domingos de lo que se denomina Tiempo Ordinario hasta que llegue la Cuaresma. Luego viene la Semana Santa, donde celebramos el Triduo Pascual, a la que sigue la Pascua. Finalizada ésta, vienen los domingos de Pentecostés, Santísima Trinidad y Corpus Christi. Y luego vienen otra vez una serie de domingos de Tiempo Ordinario hasta que se termine nuevamente el año litúrgico celebrando la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.

Como ya sabemos, el año litúrgico no se corresponde con el año natural, sino que comienza con el Adviento cuatro domingos antes de la celebración de la Navidad. Y forman un todo con la celebración de la Navidad y la Epifanía del Señor.

El Adviento significa venida, llegada. El sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor. Es tiempo de estar vigilantes ante la llegada de Jesús. Tiempo de cambio. Tiempo de alegría. Tiempo de espera.

Podemos decir que el Adviento se puede dividir en dos partes:
Una primera parte que va desde el primer domingo hasta el tercer domingo, donde hay un marcado carácter escatológico, y se mira a la venida del Señor al final de los tiempos.

Una segunda parte, que va desde el cuarto domingo de Adviento hasta el 24 de diciembre, que se orienta a preparar de manera más explícita la venida del Señor.

 

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OPERACIÓN KILO: 21 NOVIEMBRE

El próximo domingo, día 21 de noviembre, tendrá lugar la Operación Kilo correspondiente a este mes. Seamos, como siempre, ge- nerosos. Gracias. Se recogerán kilos en todas las Eucaristías del domingo, y en la del sábado a las 20:00 horas.