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Basílica - Parroquia
Nuestra Señora de Atocha

Documento


V Domingo TO 2022

5 de Febrero de 2022

 

«Y Jesús dijo a Simón:
«No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron»

 

SALMO RESPONSORIAL:

DELANTE DE LOS ÁNGELES TAÑERÉ PARA TI, SEÑOR.

 

 

Comentario a la Palabra

Quizás sea el ambiente que nos domina culturalmente, con el materialismo, el consumismo el presentismo, la inmediatez tecnológica y la comodidad, la riqueza y el poder como ideales vitales, pero diera la sensación de que las grandes preguntas de la existencia -de dónde venimos, a dónde vamos, por qué existe lo que existe, la muerte, el amor, el sentido de la vida- se orillan y esconden en medio de nuestra cultura. Seguramente bastante tiene, tanta y tanta gente, para sobrevivir cada día en medio de la vorágine de alquileres, hipotecas, trabajos, familias, gastos y más gastos, que se podrá decir que suficiente tiene cada día y su afán como para preguntarse por lo intangible. Sin embargo, hay una convicción creyente por antropológica básica que nos apunta a que no sólo de pan vive el hombre, es decir, que no somos sin más un armazón de necesidades físicas y biológicas, aunque eso también lo seamos. Es la convicción de que la vida personal de cada uno y la vida social de todos está llamada a mucho más que simplemente sobrevivir. Que el ser humano está llamado a VIVIR de verdad, a cargar su vida de sentido. A llenar sus años de vida y no sólo su vida de años. Que Dios nos ha creado a cada uno de nosotros personalmente para darnos vida y sentido. Es ahí donde las preguntas fundamentales cobran sentido. Pregun- tarse por algo más que el trabajo, la comodidad, los deseos o las necesidades, nos abre a la búsqueda de la verdadera identidad: ¿quién soy? ¿qué hago aquí? ¿para qué estoy vivo? Es la pregunta por el sentido de la vida.

 

Las lecturas nos lanzan esa pregunta en clave de Dios. Dios tiene un proyecto y un plan, un sueño, para cada uno de nosotros. La vocación de Isaías y la elección de Pedro como “pescador de hombres” narran la respuesta a la que cada uno de los bautizados en nuestro propio ámbito estamos llamados a responder. Dios pregunta, ¿quién será mi voz en el mundo? Dirigiéndonos directamente a cada uno la cuestión. Esperando nuestra respuesta. La pregunta es libre, Dios jamás se impone, aunque sepa -creador y Señor- cuál sería lo mejor para cada uno de nosotros, cómo realmente nuestra vida se llenaría de vida y de sentido. Él se encargará que nuestros errores convivan con nuestrosaciertos... siempre que echemos las redes en su nombre, es decir, siempre que, en el centro de nuestro servicio, de nuestra misión, de nuestra solidaridad o nuestra predicación, le pongamos a Él, no a nosotros mismos. Pablo les recuerda a los Corintios que es la gracia la que actúa en nosotros si ponemos la verdadera enseñanza de Dios y de la Iglesia en el centro de nuestra vocación: que Jesucristo murió por nosotros y resucitó. Cuando se trata de dar un sentido, una misión, una vocación, un plan, un proyecto, un para qué, un por qué y un cómo a nuestra vida, Dios cuenta con nosotros, con quien somos, con cómo somos, con nuestras capacidades, talentos, habilidades y dones. Por eso cuando da una misión a Pedro y aquellos pescadores, los convierte en pescadores de hombres, como imagen de que siendo quien son, los transforma y recrea para ser quiénes están llamados a ser. Igual sucede con Isaías y el ambiente y la escena sacerdotal en el que se nos narra su visión: el templo y la gloria de Dios, el ambiente del que viene el mismo Isaías.

 

Todos los bautizados estamos llamados a ser colaboradores de Dios, ser palabras de su Palabra, a echar las redes en su nombre para transformar nuestro mundo con el mensaje del Evangelio, por el que, saliendo de nosotros mismos, poniéndole a Él y su presencia en el centro de nuestra vida, más nosotros mismos seremos, más de sentido se llenará nuestra vida, más de vida se llenará nuestra vida.

 

Fray Vicente Niño Orti
Convento Santo Tomás de Aquino 'El Olivar' (Madrid)

www.dominicos.org/predicacion

 

 

MANOS UNIDAS – CAMPAÑA CONTRA EL HAMBRE

NUESTRA INDIFERENCIA LOS CONDENA AL OLVIDO

Un año más Manos Unidas nos presenta su campaña, este año con el lema: Nuestra indiferencia los condena al olvido.

De nuevo la pandemia de Covid nos impide juntarnos en la cena soli- daria como Comunidad Parroquial. Somos conscientes de que la desigualdad tiene rostro y queremos acercarnos a ese rostro. Por ello os animamos desde el grupo Atochar Muévete, a que cada uno en su casa, pequeña Iglesia doméstica, haga un parón en la rutina diaria, y prepare una cena sencilla y especial, pronunciando el Padre Nuestro pidiendo el pan para todos y renovando nuestro compromiso de construir Reino. Presentemos en esa cena el gesto que propone Manos Unidas para cada casa: poner una vela encendida, y un plato y vaso vacíos, poniendo rostro a todos aquellos para los que disponer de una única comida al día ya supone un auténtico milagro. Como Comunidad, nos unimos en oración y en torno a la mesa con el deseo y compromiso de saciar también el hambre de Justicia y de Igualdad, el hambre de oportunidades y de futuro desarrollo para todos aquellos hermanos que sufren exclusión y pobreza.

Viernes próximo, 11 de febrero, día del ayuno voluntario. Apuntadlo y no dejéis pasar la oportunidad de hacer en casa cada uno este pequeño gesto.

Gracias

 

Página web de la campaña: https://www.manosunidas.org/campana/campana-2022-contra-la-indiferencia

Video de la campaña: https://youtu.be/o_szQka9W34